En ocasiones vemos una ejecución de formas correcta; con las posiciones, las defensas, los golpes y patadas con una buena técnica; sin titubeos en la realización y con mucho grito, pero sencillamente no termina de convencernos ¿por qué?

La forma de taekwondo al ser la representación de un combate, es un vínculo directo entre lo marcial con el arte, es decir, además de demandarnos técnicas eficientes de defensa personal (acorde a su practicidad marcial), también requiere que sean controladas y estéticas (la parte artística del movimiento).

Existen pequeños detalles que diferencian a una forma bien ejecutada de una muy buena forma, una que sobresale.

La labor de nosotros no es únicamente memorizar los movimientos uno tras otro, existen elementos que debemos agregar y que permiten que nuestra ejecución, además de mejorar notablemente, tenga un poco de nuestra esencia.

La forma es descrita por los profesores más avanzados de MoonMoo-Wonn MooDukKwan como «un combate a muerte» por que debe estar completamente impregnada con realismo y como tal, el practicante debe también reconocer qué clase de movimiento está ejecutando y adoptar una vista acorde a cada situación

Uno | Preparación y ejecución

Sí, una y mil veces, este es uno de los puntos en los que más énfasis se debe poner.

Preparar el siguiente movimiento (defensa o ataque) es un elemento que debe ser uniforme, es decir, todas las defensas , sin importar el grado de quien esté realizando la forma, tienen la misma preparación y deben cumplir con cada uno de sus elementos, lo cual además contribuye a que su ejecución también esté bien realizada.

Por ejemplo, si te precipitas a realizar una patada de lado sin antes haber doblado la rodilla y girado la planta del pie de la pierna de apoyo, seguramente no lograrás tener estabilidad que a su vez repercutirá en la altura y el impacto de la técnica.

La ejecución del movimiento por su parte también cumple una serie de requisitos, que además de realizar su función de defensa o ataque, tiene que cubrir requisitos estéticos, los cuales deben ser congruentes para cada mismo movimiento.

Si las estancias (posición corta, larga, de una paso, a caballo, etc) varían cada nuevo movimiento, los básicos aun requieren de más práctica para que se puedan incorporar correctamente en el poomsae.

La misma historia aplica para las patadas, defensas y golpes.

Dos | Ritmo

El tiempo entre cada nuevo movimiento en el poomsae es muy relevante y debe concordar con la función del mismo.

De este modo, puede haber transiciones lentas y movimientos más súbitos dentro de la forma que debes identificar y resaltar cuando la ejecutes, para ello, el punto anterior es de gran ayuda ya que te permite reflexionar en la secuencia de movimientos y a su vez en la cadencia o ritmo que debe llevar cada uno.

Cabe destacar dentro de este punto, que las formas son simétricas, por lo cual la cadencia de la realización para un lado debe coincidir con la que se ejecute para su lado opuesto.

Tres | Precisión e impacto

Aunque en realidad no hay ningún oponente enfrente, los movimientos deben asumir que se está pegando en determinado blanco exacto, además el movimiento debe tener la fuerza necesaria para su lograr su objetivo pero sin que se deforme la técnica.

Una buena técnica debe encontrar el equilibrio entre fuerza y rapidez (potencia) con el control y estética del movimiento.

La fuerza en un golpe o defensa no solo radica en el movimiento de la parte alta del cuerpo, también involucra la parte baja del cuerpo.

Las posiciones (larga, corta, de un paso a caballo, etc) están diseñas precisamente para contribuir a generar fuerza y base de sustento para controlar el movimiento.

De igual forma, las patadas necesitan tener impacto, altura y precisión. Una buena técnica de pateo no solo involucra altura.

Levantar la pierna sin incluir impacto, es anular la esencia del movimiento. Se trata de un impacto en el adversario, es decir, de un ataque mediante una extremidad del cuerpo.

La belleza de la patada en un arte marcial no radica en realizar el movimiento de forma suave, al extremo de perder su funcionalidad, sino en el uso de una técnica estética (arte) en un movimiento eficiente de defensa personal (marcialidad).

Lograr tener impacto no es sencillo, ya que se debe coordinar fuerza, velocidad y técnica al momento de ejecutar el movimiento.

Se puede decir que el impacto es el reflejo del perfeccionamiento del movimiento.

Entonces, para lograr el impacto hay que trabajar los tres aspectos. Pero se debe iniciar con un refinamiento básico de la técnica, ¿por qué?

Porque trabajar la velocidad o la fuerza del movimiento sin haber establecido la técnica correcta genera movimientos parásitos o lastres que impiden tanto que de verdad se logre un movimiento eficiente en cuanto a fuerza y velocidad, como que se logre una ejecución estética o «limpia», libre de movimientos extras o torpes.

Cuatro | Respiración y grito

El cómo inhalamos y exhalamos repercute en primera instancia en la parte estética de la forma y en el cómo nos percibe la audiencia.

Imagina ver correr a alguien moviéndose a punto del desvanecimiento tratando desesperadamente de tomar más aire, ¿no suena a que se haya preparado para presentarla, verdad?

Parte de entender los movimientos de la forma (cuál defensa o ataque es, cuál es el blanco a impactar, después o antes del bloqueo, misma cadencia que el movimiento anterior o se acelera, etc) es entender en dónde se debe tomar aire, dónde realizar pausas y cuanto aire debemos soltar durante o entre los siguientes movimientos.

Además de esto, el cómo respiramos también repercute en la fuerza, rapidez, equilibrio y hasta altura, en el caso de las patadas, de la técnica que estamos ejecutando.

Debemos saber acentuar los movimientos más importantes del poomsae y utilizar el grito tanto para esto como para aumentar el impacto, soltar el aire, tomar una pausa y tomar nuevo aire para avanzar a los siguiente movimientos.

Cinco | Vista y realismo

Quizá sea el vicio más persistente en una forma, porque no solo se trata de realizar el golpe o la patada mirando el blanco que estamos impactando, también tiene que ver con girar la vista hacia donde se va a avanzar mientras preparamos el siguiente movimiento y por tanto, antes de ejecutarlo, por ello, la vista también es un elemento clave de la preparación y consiguiente ejecución de las técnicas.

La forma de taekwondo al ser la representación de un combate, es un vínculo directo entre lo marcial con el arte, es decir, ésta además de demandarnos técnicas eficientes de defensa personal (acorde a su practicidad marcial), también requiere que sean controladas y estéticas (la parte artística del movimiento).

La forma es descrita por los profesores más avanzados de MoonMoo-Wonn MooDukKwan como «un combate a muerte» por que debe estar completamente impregnada con realismo.

Como tal, el practicante debe también reconocer qué clase de movimiento está ejecutando y adoptar una vista acorde a cada situación, ¿no es convincente una forma en la que el sujeto parece que se encuentra moviéndose de lado a lado con una sonrisa en el rostro, verdad?

Sin duda, la ejecución de cada practicante depende en parte de su interpretación de la forma, y no, no nos referimos a que cada uno entiende o adopta nuevas defensas o patadas en la forma, los movimientos son invariantes, y siguen un patrón estándar que no se modifica.

Nos referimos a que dentro de cada preparación, cadencia, respiración, grito y vista, cada interprete añade algo de su esencia, que al final le da esa identidad única de cada uno de nosotros.

Biografía
Autor

Practico Tae Kwon Do desde los 8 años, soy Cinta Negra V Dan de MoonMoo-Won MooDukKwan, Cinta Morada de Jiujitsu Brasileño de Renzo Gracie México y Cinta Café de Karate Shotokan de JKA. Estudié finanzas en el ITAM. 

Me encanta difundir información en pro del Tae Kwon Do. Sigo preparándome para mejorar día, disfruto mucho del combate y formas, pero más todavía entender sus aplicación y los pasos de combate.